Pautas para perder peso: cuida tu cuerpo, tu mente y tus emociones.
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pautas para perder peso

Pautas para perder peso: cuida tu cuerpo, tu mente y tus emociones. ¡No a las dietas milagro!


En estas fechas nos bombardean con millones de dietas milagro para cumplir tus propósitos de año nuevo: “Este año lo vas a conseguir con la dieta de la alcachofa”, ” Con el sirope de arce te quedarás estupenda”, “Con las pastillas garcinia cambogia perderás los 30 kilos que te sobran, Jennifer Lopez lo consiguió”, “Con los masajes de la maquina C3PO, última tecnología estética en EEUU, conseguirás el cuerpo que siempre deseaste”…  Millones de fórmulas mágicas que usamos para auto engañarnos durante un periodo de tiempo, perder 5 kilitos (de una manera poco saludable) y volver a nuestras conductas dañinas de siempre. Este año no lo hagas, no caigas en la trampa y toma las riendas de tu vida. Prepárate para un cambio definitivo, un cambio de hábitos global: cambia tu alimentación, introduce el deporte en tu vida, cultiva tu mente y trabaja con tus emociones. Deja de buscar algo milagroso que funcione de manera instantánea, enfréntate a tus fantasmas y comienza un cambio real y a largo plazo. El cuerpo y la mente hay que cuidarlas durante todo el año, no sólo después de los excesos navideños o veranigeos. ¡Di no a las dietas milagro! Deja de buscar formulas mágicas y actúa. Es mucho más fácil y duradero ir introduciendo cambios poco a poco y seguir pautas básicas para perder peso: comer de todo de manera moderada, salir a caminar, observarse más para conocerte y alimentar tu mente.

Las pautas para perder peso

Estamos compuestos de emociones, pensamientos y cuerpo. Habitualmente despreciamos o nos avergonzamos de nuestras emociones,  sobre exponemos nuestra mente con millones de contenidos  y dejamos nuestro cuerpo inerte invadidos por la desidia. Para llegar a un estado de bienestar completo y sentirnos en equilibrio tenemos que limpiar de pensamientos tóxicos nuestro cerebro, expresar lo que sentimos y activar nuestro cuerpo día a día. Para comenzar nuestro cambio lo primero a tener en cuenta es nuestra alimentación. El combustible que necesita el ser humano para que su maquinaria se ponga en marcha son los alimentos. Cuanto más completa, rica en nutrientes y saludable sea nuestra dieta mejor funcionaran los tres elementos (cuerpo-mente-emoción) y mejor nos sentiremos.  El ser humano necesita nutrir sus emociones, su cerebro y su cuerpo. Durante años filósofos, pensadores, antropólogos y médicos han asociado la alimentación al bienestar. Hipócrates, Feuerbach, Shakespeare, La Rochefoucauld, Einstein, Séneca son sólo algunos de ellos. Emanuel Cheraskin, médico nutricionista afirma: “El hombre es una criatura alimento-dependiente. Si no lo alimentas, morirá. Si lo alimentas incorrectamente, una parte de él morirá.”  Es innegable que la elección de nuestra dieta repercute de manera directa en nuestra salud física, mental y emocional.

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Virgina Woolf decía que uno, no podía pensar, amar o dormir bien si no había comido. Nuestro cerebro es nuestro órgano más importante y el que se encarga de controlar y regular las funciones de nuestro cuerpo. Su peso representa sólo un 2 %  y, sin embargo, necesita el 20 % de la energía que ingerimos. Por lo tanto, depende de la calidad de nuestra alimentación tener o no un cerebro sano. El principal nutriente de nuestro cerebro es la glucosa que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos: cereales, legumbres, frutas y vegetales. Además, necesita múltiples vitaminas y minerales para alimentar los neurotransmisores, responsables de la transmisión de información del sistema nervioso. Cada neurotransmisor necesita nutrientes específicos para funcionar de manera correcta. Por ejemplo, el plátano, la piña o el aguacate contienen triptófano, una sustancia que ayuda a sintetizar la serotonina, el neurotransmisor que se relaciona con la emociones, el hambre o el sueño. La composición de los alimentos afecta de manera directa a nuestra manera pensar y de sentir. Una alimentación desequilibrada nos puede llevar a tener diversos síntomas como apatía, cansancio, falta de concentración, bajones anímicos, cambios de humor, trastornos en el sueño o incluso depresión.

En muchas ocasiones, cuando hemos llegado a ese estado de apatía o ansiedad elegimos alimentos ricos en grasa y azúcares para paliar nuestras emociones. La pizza, la bollería industrial o el alcohol nos proporcionan un chute casi automático de saciedad y placer. Esto nos hace caer en un rutina nutricional repleta de malos hábitos. Nos introducimos en un círculo vicioso del cual es difícil salir:

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Para cambiar este tipo de conducta lo más importante es la toma de conciencia del círculo vicioso en el que nos encontramos y comenzar a sustituir los malos hábitos por otros más saludables. En la medida que vamos cambiando y fijando hábitos nuevos nuestra salud física, mental y emocional irá mejorando. Además de tener en cuenta lo que comemos e introducir el deporte a nuestras vidas es importante ver la relación entre lo psicológico y lo espiritual y observar como somatizamos las emociones. Conocer tus entrañas, identificar qué sientes, cómo lo sientes y dónde lo sientes puede ayudarnos a crecer, mejorar, conocernos en más profundidad y conseguir ser y estar como queremos. En muchas ocasiones necesitaremos ayuda para conseguirlo y existen diferentes herramientas y profesionales con los que trabajar todos estos aspectos:  el coaching nutricional es una de las que te pueden ayudar a desentramar la relación que existe entre las emociones, los pensamientos y la alimentación. Por todo esto, plantéate qué medio elegir para conseguir tus objetivo, ya sea perder peso, ganar autoestima o sentirte más equilibrado. No te dejes llevar por ideas de dietas milagrosas, carentes de nutrientes y sin ninguna base dietética saludable y comienza con otro tipo de dieta más completa y sana, haz algo de deporte y busca apoyo de un profesional si lo necesitas.

Pautas para perder peso: cuida tu cuerpo, tu mente y tus emociones. ¡No a las dietas milagro!
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1 Comentario
  • BeaAlvarez.com
    Posted at 17:15h, 30 enero Responder

    Me siento totalmente alineada con lo que cuentas.
    Cuando comemos emocionalmente estamos centrados únicamente en el corto plazo, sentimos un momentáneo placer pero a la larga nos dañamos.
    Pero incluso cuando intentamos bajar de peso y cuidarnos más, no logramos pensar en el largo, larguísimo plazo, en el “cambiar para toda la vida”. Hacemos dieta unos meses, y luego volvemos a lo de siempre, con lo que nuestro cuerpo, peso y salud, vuelven a lo de siempre.
    Para transformar nuestra forma de comer es necesario realizar una transformación interior, de los pensamientos y la forma de abordar las emociones.
    Un saludo!!

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