Preguntas frecuentes sesiones

Si te quedan más dudas siempre puedes contactar conmigo.

¿Cuánto tiempo tendré que estar asistiendo a las sesiones?

Mi objetivo no es tenerte conmigo años, sino acompañarte el tiempo necesario para que recuperes tu autonomía y tu libertad.

No hay una duración fija, porque no hay dos historias iguales. Algunas personas necesitan trabajar un momento vital concreto; otras, sanar heridas más profundas. Lo importante no es el tiempo, sino que cada sesión tenga sentido y avance a tu ritmo.

¿Las sesiones online son igual de efectivas que las presenciales?

La efectividad de la terapia no depende de compartir la misma habitación, sino de la calidad del vínculo, la sinceridad y tu compromiso. El formato online te permite estar en tu propio espacio seguro,tu sofá, tu habitación..., lo que muchas veces facilita abrirte emocionalmente y, además, te ahorra tiempos de desplazamiento. Solo necesitas una buena conexión, intimidad y unos auriculares.

¿Qué ocurre si tengo que cancelar una sesión?

El compromiso es el primer paso de tu cuidado personal, una parte importante del proceso y de tu autocuidado. Al reservar una cita, ese tiempo queda bloqueado en exclusiva para ti. Por ello, si necesitas cancelar o reprogramar, te pido que lo avises con al menos 24 horas de antelación. Las sesiones canceladas con menos margen o las no asistencias tendrán que ser abonadas íntegramente.

¿Me vas a poner una dieta?

No. Yo no te pondré nunca una dieta. Trabajaremos la alimentación desde la reeducación, nunca desde la restricción. Si buscas un papel en la nevera que te diga que tienes que cenar pechuga a la plancha para perder 5 kilos este mes, este no es el lugar.

Lo que sí haremos será trabajar una reeducación nutricional consciente. Te daré el sostén para que aprendas a nutrirte, a escuchar tu saciedad y a perder el miedo a los alimentos. El objetivo es tu tranquilidad. A veces el cuerpo pude cambiar como consecuencia, pero la báscula nunca será nuestra jefa.

¿Y si me da miedo remover cosas?

Este es un miedo muy habitual. En el acompañamiento no se fuerza nada ni se abren heridas sin sostén. El trabajo se hace con cuidado, respeto y a tu ritmo. Muchas personas descubren que lo que más calma trae no es evitar mirar, sino hacerlo acompañadas.