
Como profesional, llegué a la misma conclusión. Veía que, si no pasábamos por las tripas, por identificar las emociones que nos cuesta sostener, acompañarlas y digerirlas, las herramientas, aunque útiles, a corto plazo, terminaban fallando. Sin integrar el cuerpo, las emociones y la historia personal, el cambio no se sostiene.
Hoy soy coach especializada en alimentación emocional, en terapia centrada en la persona y Focusing y escucha corporal.
Mi enfoque tiene una mirada humanista con un único objetivo: Que el cambio no solo esté en tu cabeza, sino que pase por tu cuerpo y se quede en tu vida.
No creo en soluciones rápidas ni en fórmulas mágicas. Creo en procesos profundos que te ayuden a entender qué te pasa, por qué te pasa y cómo empezar a relacionarte contigo de una forma más amable.