¿Qué es la terapia humanista?

De todas las ramas que existen, yo me voy a centrar en explicarte la terapia humanista centrada en la persona. Es un enfoque psicológico no directivo que te sitúa como el único experto de tu propia vida, mientras el terapeuta te acompaña ofreciéndote un espacio seguro y de confianza para crecer. Sus tres pilares son la empatía profunda, la autenticidad del terapeuta y la aceptación incondicional sin juicios hacia el paciente. El objetivo de la terapia humanista es facilitar el autoconocimiento para que puedas reconectar con tu verdadero yo, superar tus bloqueos y alcanzar tu máximo potencial.

Origen de la terapia humanista

En 1962 el psicólogo americano Abraham H. Maslow, junto a otros colegas, fundó un nuevo movimiento centrado en profundizar en el comportamiento humano y en las dinámicas de una vida humana plena denominado humanístico-existencial. Este nuevo movimiento está influido por una vertiente freudiana que revaloriza a la persona dando mayor importancia a la situación presente de la persona, a sus metas e intereses. Otorga un papel importante a la razón, la voluntad y a la capacidad de elegir y entender. Estos neo-freudianos han introducido el factor sociocultural y el sentido espiritual de la vida como motivación en el desarrollo de la persona.

Otra rama de la que bebe la psicología humanista es el existencialismo: la experiencia individual y única es la base del conocimiento. A lo que le añade Kierkegaard la importancia de tomar acción para obtener conocimiento de uno mismo. Para el existencialismo la persona es la única fuente de datos a disposición del terapeuta: lo que experimenta, surge de ella y lo que construye.

Y por último, influye de una manera directa el humanismo y su búsqueda de la comprensión de la totalidad del ser humano: la persona es una entidad en si misma única y original.

De esta mezcla de conceptos surgen los principios básicos de la terapia humanista:

  • La persona como unidad psico-somática (biológica y psicológica).
  • La experiencia como base en el estudio del hombre.
  • Una imagen positiva y optimista del ser humano, en la que existe una concepción holística de la persona: cuerpo, mente y emoción.
  • Acentuación en cualidades como la elección, la creatividad, la valoración y la autorrealización.
  • Primacía de la subjetividad y vivencia de la persona.
  • Un interés fundamental por desarrollar el potencial de cada persona.

Los pilares de la terapia humanista

Lo primero que hay que comprender era como veía Carl Rogers la naturaleza humana. Él creía en la tendencia actualizante, el impulso natural e innato que tiene todo ser vivo para crecer, sanar y alcanzar su máximo potencial. Te invito a que imagines una pequeña planta que crece entre las grietas del asfalto. A pesar de tenerlo todo en contra, su naturaleza la empuja a buscar la luz del sol y sobrevivir. Rogers creía que los seres humanos funcionamos exactamente igual: en nuestro interior tenemos una brújula y un motor que, de forma natural, nos empujan hacia el bienestar, la madurez y la mejor versión de nosotros mismos. El problema es que a lo largo de nuestra vida,  el estrés, los traumas, las expectativas y los juicios actúan como escudos que tapan la luz y, prova que nos desconectamos de esa brújula interna generándonos malestar. Aquí es donde todo cobra sentido, el terapeuta humanista sabe que no puede hacer crecer a la planta tirando de sus hojas. Es decir, no puede forzarte a sanar ni decirte cómo vivir tu vida. Lo único que puede hacer es proporcionar las condiciones óptimas del entorno para que la planta crezca por sí sola. Los tres pilares de la terapia humanista son:
EMPATÍA

No se trata solo de que te escuchen  o te digan "te entiendo", se trata de ponerse en tus zapatos. Significa que el terapeuta hace un esfuerzo genuino por ver el mundo exactamente a través de tus ojos. Intenta conectar con tu dolor, tus miedos o tus ilusiones para sentir las cosas tal y como tú las estás viviendo en ese momento.

AUTENTICIDAD

El terapeuta no se esconde detrás de una "máscara de experto" distante, superior o perfecta. Se muestra como un ser humano real, honesto y transparente. Es decir, no finge ser un robot neutral; si algo de lo que le cuentas le conmueve, te lo hará saber con naturalidad y sinceridad.

ACEPTACIÓN INCONDICIONAL

Este es, a menudo, el pilar más liberador. Significa que puedes compartir tus peores errores, tus pensamientos más extraños o aquellas cosas de las que te avergüenzas, y el terapeuta nunca te va a juzgar, a regañar ni a pensar menos de ti. Te acepta, te respeta y te valora por el simple hecho de ser persona, sin exigirte que cambies para agradarle.

Condiciones para la terapia humanista

Estas son las condiciones básicas que un cliente debe tener para que haya un cambio terapéutico real y el proceso sea efectivo:
- Actitud abierta a la experiencia. Es necesario estar “abierto a”: a experimentar, a sentir, a descubrir… Ser capaz de vivir en el aquí y en el ahora. Estar dispuesto a fluir para tomar realmente consciencia de la experiencia.
- Compromiso con el proceso terapéutico. Compromiso con su proceso personal, las sesiones y la relación terapéutica.
- Confiar en ti y escucharte. Con esta actitud conseguirás tener acceso a tu consciencia. Serás más consecuente contigo y tu conducta se adaptará a tus necesidades, tanto personales y como sociales.

Beneficios de la terapia humanista

Cuando una persona experimenta el entorno seguro y sin juicios del que hablamos, los resultados van mucho más allá de simplemente desahogarse. La terapia humanista no se enfoca en ponerte una etiqueta clínica o curar una enfermedad, sino en reactivar tu propio motor de crecimiento para que vivas una vida más plena, consciente y libre de máscaras.
  1. Te conocerás mejor a ti mismo.
  2. Comprenderás tus emociones y experiencias.
  3. Aliviarás tu estrés, angustia y / o ansiedad.
  4. Dejarás de sentirte culpable y de juzgarte a ti mismo.
  5. Desbloquearás las barreras que no te permiten avanzar.
  6. Trabajarás tus creencias limitantes.
  7. Adquirirás herramientas para afrontar mejor tu día a día.
  8. Ganarás autoestima y seguridad.
  9. Te aceptarás.