El cambio de hábitos tiene 4 claves básicas: entender tu relación con la comida, marcarte objetivos realistas y pequeños, mirar hacia adelante y ser flexible contigo misma.

No necesitas esperar al lunes ni a una fecha señalada en el calendario para empezar a cuidarte. Si sientes que llevas una temporada cometiendo excesos y quieres retomar el control, el mejor momento para hacerlo es hoy. Aquí tienes los 4 pasos fundamentales para lograrlo:
No te castigues por los excesos de los últimos días o semanas. Lo pasado, pasado está y la culpa no te ayudará a avanzar. Lo verdaderamente importante es lo que decidas construir cada día a partir de hoy. Nada de miradas hacia atrás; el enfoque debe estar siempre hacia delante.
No sirve de nada intentar ser la persona más perfeccionista del mundo de la noche a la mañana con una dieta impecable, un plan de ejercicios militar y una rutina de introspección irreal.Tienes que adaptar los cambios a tu vida; si no lo haces, el plan te durará dos días. No intentes seguir pautas que chocan de frente con tu forma de vivir. Por ejemplo, si te encanta hacer planes fuera de casa, encerrarte no es la solución. Sin embargo, cambiar tus elecciones cuando salgas, sí lo es. No te estás perdiendo esa reunión con tus amigos, la estás transformando y adaptando para conseguir tus objetivos.
Una vez hayas marcado tus pequeños objetivos, toca afianzarlos. En la repetición está el éxito de tu cambio de hábitos.Con constancia conseguirás hacerte responsable de ti y de tus acciones, y con flexibilidad lograrás prolongar en el tiempo esos nuevos hábitos. Por ejemplo: si de lunes a viernes comes tus raciones de verdura diarias, pero el fin de semana vas a comer a casa de unos amigos y solo hay paella de marisco, disfrútala con tranquilidad. Esa paella no te hace perder lo conseguido; al contrario, te ayuda a ser flexible sin sentirte culpable y a mantener la motivación a largo plazo.
Para cambiar tus hábitos, primero debes entenderlos. Responder a estas preguntas te ayudará a tomar conciencia: ¿En qué momentos como? ¿Cuánto como? ¿Qué me apetece comer realmente?Antes de asaltar la nevera, pregúntate siempre: ¿Tengo hambre real o hambre emocional? A menudo, llegas a casa después de un día estresante y picoteas lo primero que pillas porque necesitas sentir placer o alivio. En lugar de buscarlo en la comida, busca esa recompensa en otra parte: date una ducha caliente, sal a dar un paseo o llama a un amigo.
Con los 4 pasos anteriores ya tienes la base mental. Ahora toca pasar a la acción con estas pautas básicas que te ayudarán a sentirte mejor y bajar esos kilos de más:
Comenzar a cuidarte no significa pasarte horas en la cocina. Aquí tienes algunas ideas rápidas y equilibradas:
Espero que estas ideas te sirvan para dar los primeros pasos y alcanzar tu objetivo, ya sea perder peso, estar más sano o, simplemente, volver a sentirte bien contigo mismo.
Si quieres entender tu relación con la comida desde la raíz, puedo acompañarte.