¿Has cerrado los ojos al morder una zanahoria y has notado como explota el sabor en tu boca? ¿Alguna vez has oído una uva pasa? ¿Has sentido como el alimento se incorpora a tu organismo tras la ingesta? ¿Realmente...

¿Has cerrado los ojos al morder una zanahoria y has notado como explota el sabor en tu boca? ¿Alguna vez has oído una uva pasa? ¿Has sentido como el alimento se incorpora a tu organismo tras la ingesta? ¿Realmente conoces los sabores de las cosas que comes? ¿Detectas lo bien o mal qué te sienta cierto tipo de alimento? Probablemente has contestado no a la mayoría de estas cuestiones. El mindful eating te enseña a comer consciente, a disfrutar de los alimentos cómo nunca lo habías hecho y, sobre todo, te abre la puerta a vivir de una manera sana, consciente y activa. Este método te dará la oportunidad a establecer una nueva relación con la comida que te llevará a conocerte, amar tu cuerpo, aumentar y reforzar tu autoestima.
El mindful eating surge como un modo de aplicar la meditación mindfulness a la alimentación y es un concepto muy ligado al coaching nutricional. El mindful eating tiene como base principal la filosofía de este tipo de meditación: dejar de vivir con el “piloto automático”, tomar conciencia de lo que experimentamos y conseguir aceptar con amabilidad nuestras emociones. Dejar de vivir rápido, pensar, parar al menos un minuto a observar lo que nos rodea, escuchar nuestro cuerpo y lo que sentimos son la base principal para ser feliz. Si fuéramos conscientes de cada detalle que integra nuestra vida seríamos capaces de vivir más despiertos, de ser más valientes, de vivir con un sentido más profundo de las cosas, de ser más creativos, más pragmáticos y más tranquilos.
La toma de conciencia por medio de la alimentación consciente te llegará a través de las respuestas de las siguientes cuestiones: ¿Qué como?, ¿Cuánto como?, ¿Cuándo como?, ¿Por qué como? ¿Cómo como? O ¿De dónde procede lo que como? A través de la meditación, la visualización y otras técnicas de entrenamiento mental podrás llegar a un nivel alto de autoconocimiento, gracias a la toma de conciencia de un proceso completo de alimentación. Podrás identificar qué alimentos rechaza tu cuerpo, qué te sienta mejor o sí estás suficientemente saciado. Todo esto ayuda a controlar nuestro comportamiento con la comida, disfrutando más del momento y evitando atracones o comer de manera compulsiva.
Tómate la comida como un acto de amor a ti mismo, no cómo un castigo o una manera de llenar tus vacíos emocionales. ¿Cuándo estás triste te diriges directamente a la nevera por la tableta de chocolate? ¿Cómo te sientes físicamente cuando tienes hambre: vacío en el estómago, dolor de cabeza o presión en el pecho? Cada síntoma físico tiene un diagnóstico diferente y aprenderás a identificar cada uno de ellos. Cuando el hambre no es el problema, la comida no es la solución. Planifica, cuida tu dieta y prepara los alimentos con el cariño que sueles darte la crema hidratante cada mañana después de la ducha.
Y ahora sólo te queda incorporar esta maravillosa práctica a tu vida, ¡anímate a probarlo!
Si quieres entender tu relación con la comida desde la raíz, puedo acompañarte.